Cuando has de elegir entre varios caminos elige siempre el Camino del Corazón. El que elige el Camino del Corazón no se equivoca nunca.
Proverbio Sufí.
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Las fortalezas del Pamir: herencia de la Ruta de la Seda en el Wakhan
Mucha gente teme visitar a cualquier país que acabe en “tan”. Si se pregunta la razón, probablemente la respuesta sea imprecisa y llena de prejuicios: inseguridad, terrorismo y peligros de todo tipo surgirán mucho antes que otros aspectos más positivos y que, además, sí son reales. Por ejemplo, ruta de la seda, hospitalidad o legado histórico.
Decididos a explorar una nueva pieza del puzzle de Asia Central, diseñamos un viaje que integraba alguna de las zonas más interesantes del país, como el “Óblast Autónomo de Gorno-Badajshán” (GBAO, por sus siglas en inglés) o el Corredor de Waham, con un trekking en la mítica Cordillera del Pamir.
Aterrizamos en Dushanbe después de un viaje sin mayores complicaciones pero que se nos hace largo. Todo el recorrido lo hemos diseñado nosotros, a base de comparar diferentes alternativas que visitan los lugares que queremos. La ruta finalmente la sacamos “a concurso” entre diferentes agencias, y resultó Pamir Ecotourism la que más se adaptaba a nuestras necesidades y presupuesto. Lo que básicamente necesitábamos era un vehículo y la logística para el trekking. Pero finalmente, nos aportaron bastante más, como por ejemplo la logística del día a día (guest houses, restaurantes etc.) y el acompañamiento de un guía durante todo el trayecto y no sólo en el trekking.
Comenzamos con mal pie. Visita imprevista por Dushanbe.
Sin entrar en detalles, podría resumir el primer día como accidentado. No pudimos salir, como estaba previsto, el día 13 de agosto por problemas logísticos de la agencia. Teníamos previsto visitar la capital el último día para poder así disponer de un día de colchón. Pero debemos adaptarnos a las circunstancias y hacerlo en nuestra primera jornada.
Conocemos a Mamadbe, nuestro guía. Es un tipo muy menudo, con cara de buena persona. Habla bien el inglés. Salimos del Hotel (Almos Hotel) con ganas de, al fin, hacer algo de turismo. La ciudad nos parece sorprendentemente moderna. Recuerda algo a Biskek, pero (si no recuerdo mal) en Dushanbe los edificios modernos tienen un aire algo oriental, tipo país árabe.
La primera visita es el Museo de Antigüedades. Aunque no pude decirse que esté mal, hay muchísimas piezas de valor sobre placas de poliespán. No sé si es lo más seguro.
El highlight del museo es un Gran Buda Tumbado.
El punto neurálgico de la ciudad es la Plaza Dusti. En ella hay una estatua enorme del fundador del Estado tayiko, Ismail Somoni, y una bandera gigante sobre un mástil gigante. Todo a lo grande.
El Parlamento es otro edificio destacable, más bonito quizás de noche.
Un poco “de chiripa”, visitamos la Biblioteca de Dushanbe, la más grande de Asia Central. Nos acompaña una chica que habla muy bien inglés y nos da explicaciones muy detalladas del edificio y su contenido. Interesante.
Continuamos hacia el Parque Komosolmosee, un lago en cuyos alrededores hay una zona de atracciones, chiringuitos etc, en la que la gente pasea y se gasta el dinero en cosas inútiles.
Por fin en ruta. Destino, Kalaikhum.
Por fin llega el momento de salir. Sorprendentemente, todo está listo a la hora acordada. Junto al hotel nos espera Mamadbek, el conductor y un Toyota 105. Cargamos todo y tomamos rumbo a Kalaikhum.
Decidimos ir por la carretera asfaltada que pasa por Kulob. No es un paisaje bonito, todo está super seco y es bastante llano. La primera parada es para contemplar las vistas del Pantano de Nurek, bastante gigantesco pero que con la calima no conseguimos ver muy bien. Damos una vuelta por un “mercado” donde hemos aparcado.
Continuamos la carretera, muy buena, hasta la Fortaleza de Hulbuk. Está MUY restaurada, pero las partes originales se diferencian perfectamente de las nuevas. La fortaleza de Hulbuk, también conocida como el Palacio del Gobernador de Khulbuk, es una fortaleza medieval, un palacio del gobernante y fragmentos de una antigua fortificación. En 1999, fue incluida en la lista de candidatos tayikos para la declaración de Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Justo al otro lado de la carretera hay un museo con casi todos los hallazgos encontrados, excepto algunos que están en Londres y San Petesburgo.
En Kulob visitamos el Mausoleo de Khoja Mir Sayid Hamdani. El edificio es pequeño y en el interior solo hay un par de tumbas, y en general está poco ornamentado. Hamdani, poeta iraní y misionero islámico que murió en Afganistán, fue enterrado aquí en algún momento del siglo XV y los peregrinos todavía visitan el lugar para buscar su bendición.
La restauración del mausoleo y el museo anexo fue financiada por el gobierno iraní. Situado en una agradable Plaza en Ismoili Somoni, cerca del Hotel Khatlon, el gran y ligeramente ostentoso monumento a Kulob se erigió en 2006 para conmemorar el 2700 aniversario de la fundación teórica de Kulob.
Las chicas, que no han podido entrar, se dan un paseo por los jardines. Un grupo de mujeres con niños hablan con ellas y acaban recitándolas versos del Corán.
De vuelta al coche, comenzamos a ascender por la carretera hasta llegar a un paso bastante alto, después del cual se inicia un descenso trepidante hacia el Valle del Panj, frontera natural con Afganistán.
Al llegar al Panj nos damos cuenta de cuan cercano en la distancia, pero distante en el tiempo se encuentra Afganistán. Pese a que comparten casi todo con los tayikos -lengua, cultura, religion… -, se encuentran en un estado fallido que carece de cualquier tipo de estructura, especialmente en lugares tan remotos como en el que nos encontramos. El Panj es un río muy caudaloso, y representa un obstáculo insalvable para quien ose cruzarlo. Además, en algunas zonas -pocas- se ha construido una valla con concertinas. Cada pocos centenares de metros, y a lo largo de toda la frontera, el ejército ha levantado muretes de piedra para defender la divisoria. Cada poco tiempo nos cruzamos con patrullas que controlan las posibles incursiones extranjeras.
En esta zona del Panj, según nos indica Mamadbek, se extrae oro en la orilla afgana mediante métodos más o menos primitivos. Vemos, en zonas muy escarpadas, lo que parecen jaimas asociadas a este tipo de extracción.
Llegamos a Kalaikhum (también escrito Qalai Khumb) ya de noche. Nos alojamos en Roma Guest House, donde están todos los extranjeros de la zona. Cenamos en la propia Guest House con Una Rica cerveza Yak. Por la noche hace bastante calor: Solo estamos a 1300 m.
Nos debemos levantar muy pronto, para salir a eso de las 4.30 AM. La razón es que la carretera está en obras y hay que pasar un túnel antes de que empiecen a trabajar. La sorpresa es que es el vigilante que se ocupa de que no pasen coches por un túnel en obras quien nos permite el paso, previo sobornillo. El túnel, obra de los chinos, es muy largo y cuando lo terminen no tendrá nada que envidiar a los europeos -quizás salvo por algunos detalles relacionados con la seguridad-. No sé cuánto tiempo durarán las obras, pero parece que los chinos tienen mucha prisa en abrir este tramo de la “Nueva ruta de la seda” al tráfico rodado.
Desayunamos una vez pasado el túnel. Vamos sin hacer paradas hacia la ciudad de Rushan. Al fin y al cabo, el tramo entre Qalai Khumb y dicha ciudad lo repetiremos de regreso. En Rushan paramos para hacer algunas compras, y aprovechamos para ver una antigua Fortaleza: Kalai Vamar.
Se encuentra escondida detrás de la pequeña base militar tayika. Surgió como un puesto defensivo del Emirato de Bujará, la fortaleza fue registrada como punto de parada por varios viajeros en tiempos del “Gran Juego”. El Gran Juego fue una rivalidad entre los imperios británico y ruso del siglo XIX por la influencia en Asia Central, principalmente en Afganistán, Persia y el Tíbet. Ambos imperios coloniales emplearon intervenciones militares y negociaciones diplomáticas para adquirir y redefinir territorios en Asia Central y Meridional.
La combinación de materiales de construcción utilizados en la entrada (vigas de madera entre capas de piedra) es inusual en esta zona, pero habría hecho que la estructura fuera menos vulnerable a los terremotos. Cuando se construyó a principios del siglo XIX, Kalai Vamar habría disfrutado de vistas panorámicas del río, pero aún se puede caminar alrededor de los muros en ruinas.
Abandonamos el Valle del Panj para internarnos en el de Bartang, otro río de aguas turbulentas de color grisáceo. En este caso, avanzamos por una pista mucho más estrecha y complicada.
Primer contacto con las montañas del Pamir: Jizev.
En el blog apcabana se relata esta interante trekking de un par de días que nos permite tomar el pulso a estas montañas y convivir con la gente que la habitan.
Internándonos por el Valle de Bartang
Regresamos de nuestra primera excursión sin prisas. Tras atravesar el puente colgante, remontamos el Valle del Bartang. La presencia del río es permanente. La pista en ocasiones es bastante estrecha, nada que ver con lo que hemos visto hasta ahora. Paramos en un sitio absurdo a comer algo de caballa enlatada, embutido de no-cerdo y continuamos hacia Bardara.
El pueblo es el último del valle accesible con vehículo. No es grande, pero nos pareció muy acogedor y vivo. Hay bastante chavalada. Nos alojamos en la casa de Mamadbek, que es muy acogedora. Desde Bardara son bien visibles las montañas nevadas hacia las que nos dirigiremos los próximos días.
Un hito único en Bardara es la presencia de tres árboles sagrados (sabinas), que se cree fueron plantados por Nasir Khusraw, una figura histórica asociada con la introducción de la fe ismaelita en el Pamir. Estos árboles son muy apreciados por la comunidad local. Una de las sabinas, de gran porte, se encuentra junto a la casa de Mamadbek. Y junto al árbol también se encontraba la mezquita, la cual fue derruida por el gobierno. Según nos explican, hace un tiempo llegaron al pueblo algunos religiosos de ideas radicales que empezaron a revolver el gallinero. El gobierno, de manera extraoficial, se los quito de en medio, y como castigo, se cargó también el lugar de culto.
Por la tarde visitamos uno de esos sitios curiosos que son carne de Atlas Obscura. Mamadbek nos dice que le acompañemos, que nos llevara al “bridge”... O al menos eso entendimos. Nos dirigimos valle arriba, por la margen derecha, por lugares donde, para nada, esperabamos ver un puente. Llegamos a un canchal, y el guía me indica que me siente. Pues vale... Lo hago, y a los pocos segundos noto un airecillo gélido que surge de la pedrera. Mamadbek sonrie mientras dice “do you feel it?. The fridge¡¡“. Caigo inmediatamente en la cuenta del error.
En esa zona de la pedrera hay una masa de hielo importante y bastante superficial. La gente del pueblo coloca allí hoyas y otros recipientes con carne para que se congelen. Un eco-frigo. Me cuenta (aunque debo admitir que no lo acabo de ver), que en invierno es al contrario. En lugar de frio, el lugar es cálido y la carne se echa a perder. No sé, no sé…
Después de la visita al fridge vamos al campo de voleibol, el deporte nacional. Nos lo pasamos pipa vacilando a los chavales del público y, de paso, haciendo algunas fotos del partido.
El Trekking de Bartang
Durante los 7 días siguientes realizamos un impresionante trekking desde Bardara al Lago Yashilkul. En nuestro otro blog, apcabana, hay una entrada muy completa de este apasionante recorrido.
Bulumkul, uno de los lugares más gélidos de Asia Central (y que nos pareció de los más cálidos).
Acabamos de terminar el trekking y nos apetece darnos una buena ducha y comer “de verdad”. Bulumkul es el lugar donde ocurrirían ambos acontecimientos.
La población, situada junto al lago del mismo nombre, es conocida como uno de los lugares habitados más fríos de la antigua Unión Soviética, con una temperatura mínima récord de -63ºC. Incluso en verano, conviene abrigarse al ponerse el sol.
El pueblo está sin asfaltar, y se compone de unas pocas casas distribuidas de manera algo inconexa. Hay una tiendita con todo lo necesario para sobrevivir, una estación meteorológica y bastante chatarra.
Nos alojamos en un Home Stay junto a una Yurta. Vimos algunas de estas yurtas junto al lago, según nos dicen, de pastores nómadas kirguises. Nos zampamos unos huevos fritos con jamón serrano que nos supieron a gloria. Por la tarde salimos con el Toyota en busca del géiser. Nos cuesta algo encontrarlo, pero finalmente (y gracias a MapsMe) damos con él.
El entorno es remoto y bello. El géiser es MUY pequeño, y el chorro de agua sólo alcanza 1 m de altura.
También gracias a MapsMe damos con las “hot springs” Maljuraal (o algo así). Tras descender una pronunciadísima bajada con el todo terreno, se llega a un pequeño centro “wellness” compuesto por unas pocas yurtas y el “spa” propiamente dicho.
Se trata de una piscina de hormigón cubierta por un techado en la que se bombea el agua caliente que surge de un arroyo que mana junto a ella. El agua está algo turbia, pero agradecemos mucho poder bañarnos integralmente después de una semana de trekking.
De vuelta al pueblo, observamos bastante ajetreo entre sus habitantes. Resulta que al día siguiente se celebra una boda, y esa tarde comienzan con los festejos. Nos dicen que podemos asistir, y no dudamos en hacerlo.
Cenamos, y nos acercamos al local en el cual se desarrollan los festejos. Junto a la entrada han montado un puestecillo donde distribuyen comida. Nos acercamos a la puerta y enseguida nos hacen señas para que pasemos. Se trata de una habitación amplia, alfombrada, y con globos de colores en el techo.
Al fondo, una pequeña orquesta toca canciones populares sobre una tarima. Un señor impávido filma todo con una cámara de video, especialmente a los paisanos que se animan a bailar. Curiosamente, en esta celebración no asisten los novios. Nos sientan junto al resto de invitados, y no tardan en pedirnos que salgamos a marcarnos unos pasitos de baile. No hay mucha opción. Los parroquianos se afanan en grabar nuestra torpeza con sus móviles… Resulta muy divertido y “auténtico”. Nos quedamos un ratito y, discretamente, nos vamos. Bulumkul nos encanta.
Tras levantamos salimos a dar una vuelta por el pueblo, para ver “qué se cuece”. Una señora sale de su casa y me indica insistentemente que entre, sin tener claro el porqué de su interés. Al ingresar en la estancia, me encuentro en una pequeña habitación en la que sólo hay mujeres. Y entre ellas, la novia.
Piden que la fotografíe. Ella, vestida de rojo y con el “toqi”, el sombrero tradicional bordado que simboliza el sol y la tierra, a menudo usado en ocasiones especiales como las bodas. Es realmente bella.
Aprovecho para sacar alguna foto más a otras mujeres y salimos.
Todavía emocionados por el momento tan especial con la novia, cogemos el coche y ponemos rumbo a Langar.
El Corredor Whaham.
La pista está bastante bien trazada, con sus taludes y terraplenes. Pero su superficie está tan deteriorada por el paso de maquinaria pesada que es preferible salirse de ella y circular por unas roderas paralelas.
Hay muchas marmotas (más rojizas y con una voz diferente a las europeas), y en general es todo muy árido.
Hasta que se llega al Río Murgab, donde su presencia genera algunos “oasis” de tupida vegetación. Al otro lado del río, Afganistán…. Bienvenidos al Corredor Whaham.
Hay algunos view points (de nuevo, gracias MapsMe) donde se divisa el impresionante Hindu Kush, una cordillera entre Pakistan y Afganistan con picos de más de 7.000 m, entre los que se encuentra el Tirich Mīr con 7690 m.
El Corredor de Wakhan es una estrecha franja montañosa situada en el noreste de Afganistán que separa Tayikistán al norte de Pakistán al sur y conecta Afganistán con China, atravesando la zona donde confluyen las cordilleras del Pamir, el Hindu Kush y el Karakórum. Desde la Antigüedad fue una ruta estratégica de comunicación y comercio entre Asia Central, China y el subcontinente indio, formando parte de la Ruta de la Seda y siendo utilizada por viajeros, mercaderes y exploradores. Sin embargo, su configuración actual se estableció a finales del siglo XIX durante el Gran Juego, cuando el Imperio británico y el Imperio ruso acordaron crear este territorio como zona tampón para evitar el contacto directo entre sus dominios en Asia Central y la India británica; el área fue asignada a Afganistán entre 1893 y 1896, consolidando así un corredor remoto, escasamente poblado y de gran importancia geopolítica e histórica en la región.
Nuestro camino río abajo nos lleva hasta Zong, donde tenemos la Guest House. Se encuentra junto al supermercado Nidokhon. Es una construcción moderna, sin encanto, y dormimos todos en la misma habitación. Está petada, incluso un grupo de 5 todo terreno de coreanos. Echamos mucho de menos la soledad y hospitalidad de Bulunkul.
Langar y sus decepcionantes petroglifos.
Regresamos sobre nuestros pasos para visitar Langar y sus famosos petroglifos. A una media hora de caminata por encima del pueblo se encuentran más de 6.000 petroglifos, el sitio de este tipo más grande de todo el Pamir. Las representaciones más antiguas probablemente datan de la Edad de Piedra, y se pueden ver claramente cabras montesas, cazadores, hombres a caballo y corriendo. Adiciones mucho más tardías incluyen símbolos y caligrafía islámicos, e incluso una pequeña cantidad de grafitis del siglo XXI agregados por niños locales.
Los grabados se encuentran situados en una zona de losas graníticas, y es claramente visible que muchos de los petroglifos (los verdaderos, supongo) han sido extraídos. Sin cuestionar la importancia de estos grabados, la visita resulta muy decepcionante, ya que es complicado distinguir lo real de lo falso. Y, muy probablemente, los reales desaparecieron hace años.
Trekking al Campo Base del Engels Peak.
El Pico Engels (6.510 m) pertenece a la cordillera Shakhdara, en el sistema montañoso del Pamir suroccidental de Tayikistán. Está flanqueado por el glaciar Naspar (5,1 km²) al norte y el glaciar Kishtidzharob (8,3 km²) al sur. Fue ascendido por primera vez en 1.954 por una expedición alemana. El camino para ascender al CB, es un estupendo "day hike" que describimos en nuestro blog apcabana.
De Zong a Ishkashim.
Continuamos nuestro recorrido por el Corredor Waham hacia Ishkashim. Nuestra primera parada es Vrang, donde para visitar su estupa. Pero antes de llegar nos detenemos en un promontorio que se interna hacia el río (y Afganistan) para tomar algunas fotos. Nos sorprende ver que el lugar es utilizado como vertedero de material sanitario.
En Vrang, visitamos el centro budista (una estupa) acompañados por chavales locales. Antes de la invasión árabe, Wakhan era un centro budista y zoroastriano; la estupa budista data del siglo VI y contiene una piedra asociada a Buda. El complejo tenía muros y torres defensivas, y los monjes vivían en casas y cuevas excavadas a mano, las cuales son visibles desde la estupa.
Además, existía una fortaleza descrita como tibetana en el siglo X, aunque quedan pocos restos y su origen es incierto.
La siguiente parada es Yamg. En esta población se encuentran dos lugares de interés. El primero es el Calendario de Piedra de Yamg. Esta piedra fue colocada por el famoso erudito de Badakhshan Muborak Wakhoni (1833-1903) para medir la llegada de Navruz (Año Nuevo iraní). El calendario de piedra consta de cuatro piedras indicadoras colocadas en una fila hacia el sol a diferentes intervalos. La primera piedra es la que se expone. Tiene un agujero y se llama 'oftobbin', que significa ver el sol.
El otro punto de interés, muy cercano a la piedra, es la casa-museo de Mubarak-i Wakhani, místico y astrónomo sufí del siglo XIX.
El edificio, una casa tradicional pamiri, está muy decorado exteriormente. En el interior se exponen diferentes artefactos, entre los que destaca la colección de instrumentos. El encargado del museo nos ofrece un breve concierto de rubab. Se trata de un instrumento de cuerda similar al laúd, originario de Afganistán. Su nombre deriva del árabe rebab que significa "tocado con un arco", sin embargo, a diferencia de este instrumento de Asia central, sus cuerdas son pulsadas y su construcción es distinta.
El rubab se emplea principalmente en la música de Afganistán, Cachemira, y por los pueblos pastún y kurdo.
Fortalezas milenarias y baños termales.
Tras esta visita, nos dirigimos a uno de los lugares arqueológicos más relevantes de esta zona del país. La Fortaleza de Yamchun, situada sobre el corredor del Wakhan, es conocida por su ubicación estratégica y vistas panorámicas.
Aunque las leyendas locales atribuyen su origen a figuras históricas, no existen pruebas concluyentes y los estudios arqueológicos indican que sus secciones más antiguas datan del siglo III a.C., con importantes renovaciones en los siglos XI y XII. Hoy, la fortaleza es reconocida como un sitio histórico emblemático, candidata al Patrimonio Mundial de la UNESCO, y recibe fondos para su conservación; se puede visitar sin multitudes ni tarifas de acceso, disfrutando de vistas privilegiadas del Hindu Kush.
Actualmente el lugar se encuentra en obras, pero puede visitarse sin problemas. Una vez finalizadas, Yamchun no tendrá nada que envidiar a otros monumentos similares de Europa.
Los Baños de Bibi Fatima, llamados así por la esposa de Ali (e hija de Mahoma), disponen de un agua cálida y rica en minerales. Se cree que mejoran la fertilidad y varios problemas de salud. El edificio de hormigón que cubre los manantiales no es muy llamativo, pero el baño resulta reconfortante tras días de viaje. Hay áreas separadas para hombres y mujeres (mejor dicho, hombres y mujeres se bañan en turno diferentes), además de una pequeña zona donde el agua cae sobre una roca con forma de mano.
No coincidimos con otros turistas, siendo los usuarios de estos baños locales con problemas de salud (especialmente, de piel).
Regresamos al cauce del Panj. El tramo de carretera que va desde donde nos encontramos hasta Namadgut ofrece unas vistas espectaculares del Hindu Kush, y resultan visibles algunos de sus sietemiles.
La Fortaleza Kah-Kakha fue construida por los Kushan en el siglo IV d.C., posiblemente antes, bajo el mando del khakha de Wakhan, perteneciente a la tribu Siah-Posh. Fue la segunda defensa tras el fuerte de Yamchun y tenía 56 torres, murallas de 750 m de largo y 250 m de ancho máximo; estaba hecha de arcilla y piedra.
Aunque muy erosionada por el clima, aún se aprecia su magnitud. Quizás lo más interesante (o al menos, lo que más nos ha gustado) es la cercanía con Afganistán, lo cual permite observar a poca distancia a la gente trabajando los campos.
Al final del recorrido llegamos a Ishkashim, ciudad dividida entre Tayikistán y Afganistán y que se encuentra a 2.652 m de altitud. Pese al puente fronterizo, el tráfico es escaso y destaca la gran vigilancia militar. El lado tayiko es notablemente más próspero, como revela la falta de iluminación en Afganistán al anochecer. Ishkashim se sitúa cerca de varios sitios culturales. Una vuelta por la ciudad revela que no hay gran cosa que hacer por aquí pese a su tamaño comparativamente mayor.
Nos alojamos en una desangelada Guest House, Hanis.
El piso superior se compone de dos enormes salas, una de ellas sirve de comedor y la otra no se sabe. Tiene toda la pinta de haber tenido alguna función institucional en la época soviética. En el “lobby” hay una mesa con diferentes cosas a la venta. Nos llama la atención un sobrero rojo, el cual queremos comprar, pero la venta es abortada por la esposa del propietario alegando que era el sombrero que ella misma utilizó en su boda. Compramos, eso sí, un sombrero tipo baltí fabricado en Kabul.
Más "spas" y visita a la capital de GBAO.
Comenzamos el día con una sesión wellness. Garm Chashma se encuentra el pueblo de Andarob, y es el punto de partida para las mejores aguas termales de Tayikistán. Cuenta la leyenda que Ali golpeó el suelo con su espada mientras luchaba contra un dragón y salió agua caliente. Los manantiales, que están rodeados por un vasto depósito mineral en forma de cueva, tienen fama de tratar 72 tipos diferentes de enfermedades, siendo las principales las dermatológicas y ortopédicas.
Son utilizados por turnos por hombres y mujeres. Si llegas durante la sesión del otro sexo, puedes esperar o utilizar las piscinas laterales cubiertas (y mucho menos espectaculares). Se espera que te bañes desnudo y las sales y el azufre dejan tu piel con una sensación notablemente suave. Nos bañamos en bolingas y no encontramos extranjeros, pero sí un amplio muestrario de locales con enfermedades dermatológicas. Mientras las chicas hacen uso de los baños, nos vamos a un restaurante cercano donde comemos un rico shashlik.
Llegamos a nuestro destino, la ciudad de Khorog. La capital de GBAO es la ciudad más alta de Tayikistán y una verdadera meca para excursionistas, ciclistas y viajeros
Khorog estuvo conformado por varias fortalezas ubicadas en las montañas; una de ellas, Kalai-Panjbar, se localizaba en la confluencia de los ríos Gunt y Panj, donde hoy se encuentra la ciudad. Antes del siglo XIX, Khorog era un asentamiento independiente, y posteriormente pasó a estar bajo el control del kanato de Bujará. La población aumentó con la construcción de una guarnición rusa tras el Tratado Fronterizo Anglo-Ruso-Afgano de 1896, así como cuando fue designada capital provincial en 1925 y recibió el estatus de ciudad en 1928.
La apertura del campus de la Universidad de Asia Central en 2017 ha aumentado las oportunidades para la generación más joven y ha desarrollado la capital cultural de Khorog.
Nos alojamos, ahora sí, en un bonito hotel, Lal Inn. Aprovechamos para tomar el pulso a la ciudad, para lo cual no hay nada mejor que observar lo que sus habitantes hacen en el parque.
A unos 10 km de Jorog, en la carretera del Pamir, el pueblo de Bogev tiene una fortaleza medieval, el Kofir Kala, compuesta por una ciudadela de piedra y dos templos circulares, cada uno con un diámetro de unos 10 m. Los templos habrían tenido techos de madera, con agujeros para ver el sol, ya que se utilizaban para la adoración al Astro Rey.
En el acantilado que sobresale se encuentran los restos de un templo del fuego zoroastriano. La pista para acceder es algo perdedora, y luego hay que caminar un buen trecho. Lo cierto es que no queda gran cosa de la fortaleza, y debe realizarse un ejercicio de imaginación para apreciar su importancia histórica.
En el camino de regreso nos detenemos a ver el primer coche en cruzar el Pamir. El camión, de fabricación rusa, que tiene algunas similitudes visuales con el Land Rover Serie 2, se exhibe sobre un pedestal, justo al lado de la central hidroeléctrica.
Desafortunadamente nos han quedado bastantes cosas que ver en Khorog, como el jardín botánico y la universidad, que cierran bastante pronto. Rematamos el día con otro paseo por las calles y el parque de la ciudad, y cenando en un restaurante muy bueno junto al río, Choi Khona.
El Castillo Karon.
El tramo de carretera entre Khorog y Kalaikhum está en obras y debemos salir lo antes posible. Es una lástima, ya que hay varios sitios interesantes en el camino que nos vamos a perder. Por tanto, día de coche a saco.
Llegadosa Kalaikhum, nos volvemos a alojar en Roma Guest House, pero esta vez hay mucha menos gente y nos dan unas habitaciones buenas, incluso con aire acondicionado. Repasando el programa que hemos confeccionado me doy cuenta que nos hemos saltado un lugar interesante, el Castillo Karon. Está a unos 6 Km, dirección Khorog. Quedamos a las 17h para verlo.
Dejamos la carretera para internarnos por una empinada y estrecha pista. Según nos explican, la semana pasada hubo un accidente aquí, de resultado fatal. Circulando por la estrecha pista entendemos por qué.
Muchos han calificado Karon como “la respuesta de Tayikistán a Machu Picchu”. Sin duda un comentario algo apasionado pero que contiene algo de verdad.
Karon, descubierto en 2012 y situado en una posición estratégica cerca de la frontera con Afganistán, ha revelado vestigios de minería de oro, jardines, un palacio, tumbas y un campo de polo capaz de acoger hasta 10,000 espectadores. Aunque no se sabe quién fundó la ciudad, su riqueza provenía del oro y del control comercial regional. Entre los hallazgos más antiguos destaca una moneda del siglo VII, pero las estructuras, incluidos templos zoroastrianos de fuego y agua, son aún más antiguas. La ciudad alcanzó su auge entre los siglos XV y XVI y solo una parte ha sido excavada hasta ahora.
La mentalidad a la hora de restaurar el complejo es un poco tipo “Evans” (el que descubrió y restauró el Palacio de Knososs, en Creta) y hay algunas estructuras bastante desafortunadas que intentan re-interpretan el lugar.
Cuando acabamos la visita observamos algo de movimiento en Afganistán. Justo delante nuestro es visible un pueblo afgano. En esta parte del país los pueblos son algo más grandes y el hormigón ha sustituido al adobe a la hora de construir las casas. Llegan varios coches negros modernos (apenas habíamos visto coches en el lado afgano) y se bajan unos individuos ataviados con turbantes, túnicas y AK-47, que, de inmediato, extienden la bandera talibán.
Ignoramos qué hacían exactamente, pero coincidimos en que la ubicación en que se producía, justo frente a la frontera, era una especie de puesta en escena para ser vistos por los tayikos.
De regreso a la capital.
Último día del viaje. Regresamos a Dushanbe por la carretera M41, que va por el norte. Es mucho más corta que la que va por Kulob (sur), pero está sin asfaltar en una gran parte. Nada más dejar Kalaikhum sube vertiginosamente hasta un puerto, Khaburabot Pass. Hay un cartel muy entrañable que indica: "ЭХТИЁТ БОШЕД! МИНАҲО!", que se traduce como "¡TEN CUIDADO! ¡MINAS!". De eso me he dado cuenta luego, mientras editaba fotos en casa…
Descendemos por la vertiente opuesta, siempre por pista. Nos cruzamos con bastantes bikepackers. Se llega a Obikhingou, un lago o río ancho que seguimos posteriormente.
Paramos a comer en Darband, donde probamos una especie de empanadillas salteñas muy ricas. A partir de ese punto la carretera es asfaltada y está muy arreglada (world class¡¡).
El “highlight” del día, supuestamente, iba a ser la enorme Presa de Roghun. En su momento, era la presa más grande diseñada. Sin embargo, la construcción cesó con la caída de la Unión Soviética y, tras algunos falsos comienzos posteriores, los trabajos se reanudaron a finales de 2016.
Desafortunadamente, no localizamos ningún punto en la carretera desde la cual fuera visible. Incluso intentamos obtener un permiso para visitar las obras, pero no fue posible.
Algunas reflexiones sobre el viaje: lo que hemos hecho y lo que hemos dejado de hacer.
Cuando estábamos planificando el viaje en detalle, una vez teníamos ya los vuelos comprados, me asaltó una duda: realmente ¿merecía la pena el destino que habíamos elegido?.
Por una parte, las montañas tenían aspecto de “secarral insulso”, una especie de Ladakh pero sin la gracia de las altas montañas de esa zona del Himalaya. Respecto al resto de viaje (la parte turística) tampoco tenía claro si merecería la pena, en parte debido a la ausencia de lugares – poblaciones o monumentos - realmente relevantes. Además, las fotos que pude ver no resultaban especialmente atractivas, daba la impresión de que todo era un erial con algunos lagos dispersos.
También tenía dudas sobre los desplazamientos en coche: ¿Nos pasaríamos el día en la carretera para ir de un sitio soso a otro más soso todavía? Y por si todo ello fuera poco, y aunque en menor medida, estaba el asunto de la seguridad. Gran parte del itinerario transcurría junto a Afganistán.
No sé si debido a las bajas expectativas, o, mejor dicho, a las grandes dudas que tenía, el sabor de boca que se nos ha quedado a nuestro regreso es excelente. Hemos visitado un país muy poco turístico. Las implicaciones que eso tiene son muchas, y todas ellas – al menos para mi – son muy positivas. Los tayikos no están “maleados” y te reciben con la hospitalidad que uno desea y que cada vez es más complicada encontrar.
No hay buenas infraestructuras orientadas al turismo, y eso te obliga a vivir en el país que visitas, no en un montaje artificial destinado a satisfacer tus necesidades como visitante: comes lo que ellos comen (no pizza y hamburguesas), duermes en las casas que ellos habitan, y tienes las mismas comodidades que ellos. Bueno, en cuanto a esto último, quizás un poco más. El trekking resultó apasionante, sobre todo por el aislamiento que tuvimos y que cada vez es más difícil encontrar. Sin móvil o teléfono satelital, una vez salimos de Bardara estuvimos totalmente solos. Únicamente coincidimos con otros extranjeros en el primer campamento (no llegamos a hablar con ellos, estaban acampados lejos de nuestras tiendas), en el día 3 del trekking donde vimos de lejos a un extranjero que iba solo, y el 5. Era como volver a los 90.
El paso del glaciar y los “river crossing” aportaron emoción, sin olvidar el lobo que nos visitó la última noche. Los momentos del trekking que más recordaré, más que los paisajes o las aventurillas son los dos asentamientos de pastores que visitamos y que nos hicieron valorar más si cabe la suerte que tenemos.
La proximidad durante gran parte del viaje con Afganistan, nos hizo apreciar la enorme diferencia que existe entre ambos países. Los pocos cientos de metros que separan ambos estados suponen una diferencia abismal en cuanto al desarrollo y condiciones de vida de sus habitantes.
Nos quedaron MUCHAS cosas pendientes. La más destacable es el Glaciar Fedchenko (el glaciar alpino más largo del mundo) y el Pico Comunismo (ahora, Ismail Samani) que con sus 7.495 m es la mayor altura del país. Quizás en otra ocasión, quizás aprovechando la visita a otro país que acabe en "tan" tendremos la oportunidad de saldar alguna de estas cuentas pendientes.